
Recientemente el Perú está de moda en el mundo porque su riqueza culinaria lo ha llevado a ser así. Recuerdo los años de la promoción del cebiche (o seviche o ceviche, ya debemos saber cómo escribirlo) como único elemento de promoción del Perú; o el Pisco, cuando los chilenos nos quitaron el nombre; o Machu Picchu, apreciado tanto mundialmente que hasta lo consideraron la cuarta nueva maravilla del mundo.
Pero el Perú no solo es Machu Picchu, ni sólo comemos cebiche ni sólo producimos y bebemos pisco.
He visto con preocupación que nuestras artesanías han abandonado las primeras letras de su nombre: arte. En las pocas ocasiones en las que vendemos "lo nuestro" abundan las cucharas de zapote de Catacaos, los chullos y ekekos de Cusco y los collares de Iquitos. Todos muy mal hechos. Es vergonzoso que lo mal hecho se venda más.
Ojalá encuentre alguna buena noticia de exitosas formas de vender "lo nuestro" con una fuerte dosis de Identidad y un Arte bien hecho, para compartirlo.